A veces apreciamos mucho el silencio ante el riesgo de pronunciar o escuchar palabras que matan. Este es un blog dedicado a los que gustan de la gramática española, pero también de los que gustan de análisis políticos, económicos o sociales que se hacen a través de la tan temida... palabra. Sean bienvenidos todos y todas.
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miércoles, 23 de abril de 2014
miércoles, 12 de febrero de 2014
En política: solamente la puntita, no sirve
“¿Eres invitada?” me preguntó ella, le
respondí que sí y conseguí que prácticamente todos los asistentes a la reunión
se molestaran, uno me dijo que no era bienvenida y casi me echaron, me resistí
hasta el final y recibí muchos insultos: era la primera vez que asistía una
reunión del MAS, pero ya era candidata “invitada” a diputada, definitivamente
no estaba preparada para eso.
Ya han pasado como nueve años y
aunque ahora lo recuerdo como una anécdota, no puedo dejar de cuestionarme
muchas cosas, mi falta de experiencia política (nunca es suficiente), mi falta
de malicia para adivinar ciertas actitudes, el modo en que debí reaccionar y no
lo hice, en fin, tonterías que en ese momento sí fueron fundamentales, pero que
no me dejaron huella de odio o resentimiento alguno, porque ahora por fin los
comprendí.
Comprendí que el que ha
construido un instrumento político desde sus cimientos tiene derecho absoluto
de desconfiar del que llega a última hora. Podría ser un vendido, un
interesado, podría ser incluso el traidor que menoscabe los intereses
colectivos y entregue a manos llenas información al enemigo, podría ser también
un flojo o un corrupto. De todo podría ser.
Estar en la política no había sido
fácil, es un tiempo complicado en el que debes defender tu ideología y a tu
líder. En este caso me siendo honrada de decir que defendí los intereses del
MAS y la imagen de Evo Morales, y que eso permitió profundos cambios en un
momento complicado de la historia de Bolivia.
Después del ejercicio democrático
vivido el domingo, en el que el MAS llamó a su militancia a la reinscripción, veo
cómo algunos critican tal actividad siendo opositores, aunque no debe sorprenderme
porque dada su mediocridad seria raro que no lo hagan. Lo que sí sorprende es
la respuesta de algún masista desubicado, como un senador potosino, que no dudó
en expresar una especie de berrinche, negándose a la inscripción,
describiéndola como la reducción a un simple carnet partidario.
“No pienso inscribirme
al MAS” dijo
Eduardo a la prensa, a quien recuerdo no con poco cariño, porque cuando aún era
precandidato y yo diputada, me llamó, preguntándome algo ansioso por si yo
tenía alguna novedad acerca de su candidatura al Senado, “tienes que bailar
conmigo esta pieza hasta el final”, me dijo, dándome a entender que en razón a
nuestra amistad, pero más que nada a su excelente perfil político y académico (fue
defensor del pueblo durante buen tiempo en Potosí), yo debía apoyarlo hasta que
el MAS lo inscriba ante la Corte Nacional Electoral, le dije que consultaría,
hice unas llamadas pero nada me dio la certidumbre que él esperaba, nunca he
sido persona que maneje tan de cerca el poder de las organizaciones o sus
líderes.
Luego, el MAS y Evo,
efectivamente confiaron en él, lo apoyaron en toda la candidatura, podría animarme
a decir que mal no le fue, salvo algún pequeño incidente en Tinguipaya donde lo
agredieron físicamente porque ellos no creyeron en él y no lo querían como
candidato, ni como Senador, ni como masista, ni como nada.
Ahora el Senador nos dice que es
un hombre de izquierda socialista, que es parte del proceso de cambio pero que no es del
MAS. Amigos y amigas, parafraseando algo que dijo Gustavo Torrico en una
entrevista, tengo la certidumbre que NADIE es del MAS, sino que el MAS es mío,
tuyo, nuestro.
Llego a la compresión que optar
por el camino político del actual gobierno viene en combo: apoyas sus políticas
(nunca a ciegas sino interviniendo en su construcción), apoyas a Evo, porque es
el líder y tienes el derecho/obligación de guiarlo, y apoyas al MAS porque es
el instrumento político que servirá para lograr el ansiado Vivir Bien en el
futuro.
Llego a entender que no puede
haber “mediomasistas”, o seguidores del
proceso de cambio pero alejados del MAS, o seguidores de Evo, pero no masistas.
Esas categorías no existen como no existe emenerrista rabioso de Goni, a otro perro con ese
hueso.
Eso de andar fingiendo una
virginidad inexistente suele ser deshonesto y poco ético, como el de algunos
servidores públicos que insisten en una supuesta apolitización, como si
vendiera hamburguesas, cuando en realidad el sólo hecho de asistir a tu fuente
de trabajo y cubrir las necesidades de los seres humanos que somos parte del
Estado, ya te convierte en un soldado de esta revolución, ya eres parte, aunque
tu naranja, rosado o verde interior no te deje verlo.
Es verdad lo que dice Eduardo,
que una pieza hay que bailarla hasta el final, con ritmo, sin pausa y con
creatividad, pero también con disciplina, incluso a veces uno baila la musiquita
que no le gusta, pero lo hace con la convicción de que es por el bien colectivo
o es simplemente el mandato de las mayorías, no de una sola región, de un grupo
de amigos o de una ideología inventada.
Nadie debería dejar de bailar,
porque todas y todos los que trabajamos en el Gobierno, sean eduardos, la
ingeniera que asegura cableados, el agrónomo que capacita a las y los
productores, el ministro que no descansa hasta ver terminada una obra, son
efectivamente masistas, son dueños del MAS, y como tales deben aportar e
inscribirse, aunque claro, como dice Evo, nadie los puede obligar, sólo su
conciencia que les debe hacer entender por qué están donde están.
jueves, 21 de noviembre de 2013
La Vikis tiene sentimiento de culpa
Llegué de noche, ya tardecito, tuve que ir hasta su cuarto y
le dije “Vikis, qué pasó, te has encerrado”, ella me dijo que estaba cansada,
le avisé entusiasmada que habrá doble aguinaldo, y me respondió toda triste que
eso no estaba bien para ella, que todo iba a subir.
Mi trabajadora del hogar se puso triste.
Recordé un taller que hace muchos años había tomado, con
psicólogos expertos en salud laboral, y en aquel entonces tocaron el tema del “sentimiento
de culpa” un trastorno psicológico que afecta a buena parte de la población y
que tiene implicancias que, hasta ese entonces, ni conocía.
Me explicaron por ejemplo, cuán vulnerables somos
frente a la felicidad, que nos sentimos culpables ante sentimientos de
alegría, al extremo que cuando nos reímos a mandíbula batiente, solemos
abandonar con prontitud el ejercicio y pensar, “ya no reiré tanto, seguro luego
voy a llorar”.
Y eso exactamente le estaba pasando a la Vikis, prefirió
abandonar la ilusión de tener doble aguinaldo por dos razones, la primera, porque
pensó que no le correspondía y que si era así, yo no le iba a pagar (algunos me
aconsejaron que apague radios y teles para que no se entere, obviamente no les
haré caso), y la segunda, que en las radios y teles hubo una explosión de
economanía y mil sujetos, sabiendo o no, dijeron que era una medida
contraproducente, que iban a despedir trabajadores, quebrar fábricas y que en
definitiva este país se iría a la mierdé.
Es posible que al haber mayor demanda (más circulante en los
mercados) la oferta suba sus precios, cosa no extraña en esta época, con o sin doble aguinaldo. Pero decir que la inflación se disparará
al extremo de quedarnos todos en la calle, no pasará. El Estado se encuentra
ahora en una bonanza económica, que jamás será aceptada como un logro del
gobierno por los opositores, que lamentablemente se han ocupado de sembrar el
terror sobre esta medida.
Comprendo a muchos empresarios, hombres y mujeres, que se
sienten afectados en sus derechos, de hecho tengo varios en mi propia familia.
Pero también comprendo que si el empleador tuvo la necesidad de contratar a
otras personas es porque el negocio ha tenido rentabilidad. Un empresario no contrataría
a nadie si supiese que no ganará un peso por ese trabajo. Entonces, lo que se
debe hacer es cumplir nuestro rol dentro de este Estado Plurinacional, y
trabajar también en la redistribución de la riqueza.
Además, si el efecto sería realmente como dicen esas lenguas
viperinas, el pago de los bonos en todas sus versiones provocaría constantes y
peligrosas inflaciones y no sería sostenible.
Yo prefiero creer, porque las mil veces que dijeron que con
esta o aquella medida gubernamental nos veníamos abajo, me mintieron.
Yo prefiero pagarle a la Vikis, porque es lo que en justicia
corresponde y gracias a su trabajo yo también puedo trabajar.
Yo prefiero vivir sin culpas, porque seré feliz con esta
política económica y las que vengan, y si me río a mandíbula batiente, no
pararé de hacerlo, ya que luego no me
permitiré llorar.
jueves, 11 de julio de 2013
DIGNIDAD
“Nos echaron”, me dijo entre
susurros una congresista también vicepresidenta del Parlamento Latinoamericano,
tratando de explicarme en dos palabras lo que el Presidente de ese organismo,
el senador chileno Jorge Pizarro, trataba de hacernos entender con términos quizá
más diplomáticos.
| Antigua sala de reuniones del Parlatino en Sao Paulo, Brasil |
Una de las primeras sugerencias fue la de conformar una comisión del más alto nivel, que visite al alcalde para tratar de convencerlo que nos permita estar en ese edificio por lo menos por un tiempo más, hasta que definamos una nueva sede.
Otra de las opciones, la menos
apoyada, era el trasladar la sede a Panamá, a un edificio mucho más pequeño y
austero, pero que en definitiva sí era propiedad del organismo.
Y, me tocó hablar. Me dirigí a Pizarro y le dije “si algo aprendí del Presidente Evo, es que
siempre se debe conservar la dignidad. Vámonos. Ya nos echaron y el alcalde no
ha mostrado un solo signo amable que nos dé la esperanza de quedarnos acá,” y
disculpándome por cómo sonaba la frase, concluí “más vale rancho propio que
palacio ajeno”. Y así fue, la sede se trasladó con todo su personal hasta
Panamá, a la austeridad que quizá no estaba acostumbrada.
| Actual sede del Parlatino en Panamá |
Cuando ocurrió el nefasto bloqueo
al Presidente Evo en Europa, recordé con cierto nivel de lucidez este capítulo
de mi vida, y me repetí una y otra vez “dignidad”, una lección que aprendí hace
mucho de él, que seguro habrá recordado Pizarro, mezclando sus rememoraciones
con algunas declaraciones que hizo justamente contra Evo, varias veces y que
le valieron el voto en blanco del bloque oficialista del grupo parlamentario boliviano
hace algunos años.
Quizá también lo recordó la senadora
argentina Sonia Escudero, quien en cambio siempre había apoyado nuestro proceso de cambio
y que promovió una declaración del senado argentino de apoyo a Evo, también
dirigida al Eurolac, organismo que agrupa a congresistas de Latinoamérica y
Europa.
O, quizá sólo lo recordé yo, en
medio de mis rabias y temores de que algo le pase a Evo, de que el Imperio sea
capaz de mellarlo, de reducirlo, de amenazarlo, miedos que se me disiparon en el
justo momento en que bajó de ese, hasta hace algunas horas, avión retenido,
bloqueado, secuestrado.
Dignidad, eso que no debemos
perder jamás.
viernes, 14 de junio de 2013
Dejen de joder a las mises
“Adela Azurduy”, fue la dubitante
respuesta de una de las mises que competían por la corona del Miss Bolivia,
cuando una periodista de la Red Uno le preguntó el nombre de la única
presidenta mujer que haya tenido nuestro Estado.
En mi casa no atinamos a otra
cosa que reírnos y seguro que una gran parte de las familias que estaban a esa
hora, sentados alrededor de ese ritual conocido como almuerzo, hicieron lo
mismo, al tiempo de criticar el poco conocimiento de la historia de Bolivia que
tenían las candidatas, porque, lastimosamente, no fue la única respuesta
estúpida que se escuchó.
Ahora, después de una pausada
reflexión, pienso que no deberíamos exigir a las mises que aparte de los
esfuerzos para cultivar su cuerpo, tengan que cultivar la mente, porque, en
definitiva a nadie le importa cuán intelectuales son las señoritas.
En el “trabajo” de su reinado la
labor que hacen es básicamente de representación de sus lugares de origen:
visitan orfanatos, posan junto a autoridades, bailan junto a las ancianas de
algún asilo para el día de la madre y para eso no creo que necesariamente
tengan que haber leído por lo menos el libro “Historia de Bolivia”, del Manu
Vargas.
Me pregunto la cantidad de veces
que les hicieron esas preguntitas, por ejemplo, a nuestros futbolistas de la selección.
Ellos, señoras y señores, son futbolistas, cultivan su cuerpo para el buen
desempeño de su carrera y para lo único que se les exige que usen su cabeza es
para meter un golazo al filo del término del partido.
En esa lógica comparativa, debiéramos luchar para que esta sociedad deje de imponer su
machismo esperando a la “mujer perfecta”, es decir alguna fémina bella e
inteligente, más allá de las teorías de "cosificación" que si bien visualizan los atropellos que hay en medio de ese oficio, apuntan a criticar más a las mises que a las empresas que las contratan, que les imponen, por ejemplo, que no pueden embarazarse, que deben
ser solteras, que las matan de hambre y que les exigen tener un comportamiento ejemplar, vulnerando todos sus
derechos logrados en la Constitución.
La posibilidad de encontrar a una
mujer que compita en esas lides, que sea hermosa y tenga conocimientos vastos en
historia o "cultura general" es poca, pero sí probable, de hecho admiro
mucho a una sobrina que se raja preparándose en esa área para competir
frente a otras chicas quizá con más experiencia. Pero de ahí a que les exijamos una perfección que no existe siquiera en las mujeres no mises, es una arbitrariedad que debemos denunciar en todo momento.
Luchemos por los derechos de las mujeres, mises y no mises, no busquemos perfección donde no la hay, dejemos de preguntar insidiosamente para "hacer caer" a la candidata y desnudar algo que la sociedad patriarcal les ha impuesto. Ellas se matan haciendo ejercicio, comiendo poquito, rompiendo sus nervios en cada certamen. Ellas son sólo bellas, dejen de
joderlas.
Foto La Razón.
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